Un rey demócrata

12 septiembre 2018

Esto era un rey que amaba la democracia.

-Yo no soy más que nadie –declaró en cuanto lo coronaron.

-Pues cámbiate conmigo, que quiero probar ese sillón –dijo su cocinera, apartándolo del trono de un codazo.

El rey se fue a la cocina y se puso a pelar patatas.

-A lo mejor debía de haberme callado –suspiró.

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Love Story

23 julio 2018

Esto era un caracol enamorado de una babosa.

-Si vienes conmigo, compartiremos mi casa –le dijo.

-No soporto las casas, me dan claustrofobia- respondió la babosa.

El caracol salió de inmediato de su caparazón y le dio una patada.

-Me siento desnudo y avergonzado, pero si me prefieres así…

La babosa lo miró enternecida.

-Te vas a morir de frío. Anda, vuelve a tu casa. Y ya vamos hablando.

-¿Eso es un sí? -Preguntó entusiasmado el caracol, mientras se metía de nuevo en el caparazón.

-Es un comienzo.

Y sin más ni más, se pusieron a bailar los dos.


El invisible y la doctora

16 julio 2017

lluvia-librosEsto era un hombre invisible que quería ser visible. Un día se fue a una clínica del Ojo y de la Visión.

-¿Pueden volverme visible? –preguntó a allí.

-Le paso con la doctora -respondió el señorito de recepción.

La doctora del Ojo y de la Visión solo tenía un ojo, pero muy grande, y con una visión en 3D. El ojo recorría la consulta.

-No puedo verlo.

-Ya, claro. Ese es el problema. Quiero que todos puedan verme, incluida usted.

-Entiendo. Cierre los ojos.

El invisible obedeció. La doctora levantó un cubo de pintura roja y lanzó su contenido adonde había oído hablar. No pasó nada. La pintura quedó en el suelo, manchando de rojo la consulta.

-Me temo que usted, además de invisible, es inexistente. O lo que suele llamarse un fantasma. No está en ni mano volverlo visible.

-¿Ni con una sábana?

La doctora se quitó la bata blanca y se la tiró por encima. La bata cayó al suelo y se tiñó de rojo con la pintura caída.

-¡Vaya!

El hombre invisible que quizá fuera un fantasma o quizá tampoco, preguntó deprimido:

-¿Qué le debo?

-Un cubo de pintura roja, una bata blanca y la limpieza de este despacho.

La doctora del Ojo y de la Visión no puedo verlo, pero el hombre sonrió:

-¡Uf! Menos mal que además de invisible soy inexistente.

Y se fue. O quizá no.


El avestruz

27 agosto 2016

AVESTRUZEsto era un avestruz con infinitos complejos. Odiaba beber, porque se veía reflejada en el agua.

-¡Oh, qué patas tan terribles, largas y feas!

-¡Oh, qué ojos tan saltones y mal colocados!

-¡Oh, qué cuello pelado de jirafa a medio hacer!

-¡Oh, qué boca de pato Donald cabreado!

-¡Oh, qué alas inútiles, cortas y mal colocadas!

Un día, sin embargo, cuando decía todo eso al mirarse en un gran estanque de aguas transparentes, una voz inesperada le respondió:

-El problema no es lo que ves de ti.

-¿Ah, no?

-El problema es lo que no ves. Tu cerebro, que no va bien. De lo contrario sabrías que eres uno de los animales más imponentes, bellos y orgullosos de la creación.

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Porque yo soy el creador –replicó el señor que le había hablado, enrrollando y recogiendo el estanque como si fuera una alfombra y marchándose con él bajo el brazo.

-¡Caramba! –exclamó atónita el avestruz-. ¡No sé quién sería este bromista, pero me ha dejado sin beber!


Bla, bla, bla

8 febrero 2016

ahi-vienen-los-monosEn la escuela de monos apareció un día una maestra diferente.
-Queridos alumnos, os revelaré un gran secreto de la ciencia. Los monos descienden de los humanos.
-¿Eso qué quiere decir?
-Al principio éramos como ellos. Pero tuvimos la suerte de evolucionar. Por eso nosotros tenemos cuatro manos y una cola espléndida y prensil.
-Pero ellos hablan.
-¡Más a mi favor! ¡No veáis el tiempo que pierden por esa involutiva habilidad!


La lombriz

4 febrero 2016

lombriz-Esto era una serpiente que se encontró con una lombriz.
-¡Vaya vida más arrastrada que llevamos! -le saludó.
-Habla por ti -le replicó la lombriz, orgullosa-. Yo no me arrastro: danzo en la oscuridad horadando la tierra.
-¡Vaya! ¿Y eso?
-Hay que saber cuál es nuestro sino… ¡Y a disfrutar!


Santa Valentina 2016

1 febrero 2016

rosas rojas dosUna mujer alta, elegante y de ojos verdes se presentó un día en la floristería de Ramón.
-Media docena de rosas rojas, por favor.
-¿Para enviar?
-En efecto. ¿Cuánto es?
-Dígame la dirección de envío.
-Cóbreme antes, por favor.
Y cuando la mujer alta, elegante y de ojos verdes abonó el importe, añadió:
-Ahora, ponga usted su dirección; yo no la sé. Buenos días.
Y por donde vino se fue y a Ramón le dio un buen terelelé.