El avestruz

27 agosto 2016

AVESTRUZEsto era un avestruz con infinitos complejos. Odiaba beber, porque se veía reflejada en el agua.

-¡Oh, qué patas tan terribles, largas y feas!

-¡Oh, qué ojos tan saltones y mal colocados!

-¡Oh, qué cuello pelado de jirafa a medio hacer!

-¡Oh, qué boca de pato Donald cabreado!

-¡Oh, qué alas inútiles, cortas y mal colocadas!

Un día, sin embargo, cuando decía todo eso al mirarse en un gran estanque de aguas transparentes, una voz inesperada le respondió:

-El problema no es lo que ves de ti.

-¿Ah, no?

-El problema es lo que no ves. Tu cerebro, que no va bien. De lo contrario sabrías que eres uno de los animales más imponentes, bellos y orgullosos de la creación.

-¿Y tú cómo lo sabes?

-Porque yo soy el creador –replicó el señor que le había hablado, enrrollando y recogiendo el estanque como si fuera una alfombra y marchándose con él bajo el brazo.

-¡Caramba! –exclamó atónita el avestruz-. ¡No sé quién sería este bromista, pero me ha dejado sin beber!


La lombriz

4 febrero 2016

lombriz-Esto era una serpiente que se encontró con una lombriz.
-¡Vaya vida más arrastrada que llevamos! -le saludó.
-Habla por ti -le replicó la lombriz, orgullosa-. Yo no me arrastro: danzo en la oscuridad horadando la tierra.
-¡Vaya! ¿Y eso?
-Hay que saber cuál es nuestro sino… ¡Y a disfrutar!


LA TORTUGA

14 enero 2016

ortuga-pEsto era una tortuga de 300 años, que fue un día al médico.

-¿Qué le duele, señora?

-La edad.

El médico se puso a escribir una receta y se la tendió.

-Tómese tres al día.

-¿Y de qué son las pastillas?

-De “relativina”, señora. 300 años son muchos para algunos seres, pero no para usted. Con las pastillas se dará cuenta de que todo es relativo y de que en realidad una tortuga de su especie a esa edad apenas está empezando la vida.

La tortuga se fue muy asombrada y murmurando:

-¡Ay que ver lo que saben los médicos de hoy en día!


Dos tortugas

11 febrero 2015

tortuga_5181302_stdEsto era una tortuga perezosa. Se llamaba Tranquilona. Un día se encontró con otra tortuga hiperactiva, que se llamaba Lanervios,
-Te echo una carrera -le dijo Lanervios a Tranquilona.
-Vale. Pero a la inversa.
Lanervios la miró perpleja.
-¿Qué es una carrera a la inversa?
-Gana quien más corre pero menos avanza.
Lanervios se puso de los nervios.
-¡Me tomas el pelo!
-¿Qué pelo? No tienes.
Lanervios no aguantó más:
-Empezamos la carrera a la de tres. ¡Uno, dos y tres!
Salió disparada. O sea, a cien milímetros a la hora, por lo menos. Tranquilona se dio la vuelta.
-¿Pero adónde vas? -le gritó Lanervios.
-Quién más corra pero menos avance… ¿Recuerdas? Si voy en dirección contraria, no avanzaré. Corra o no corra.
Lanervios se detuvo y resopló.
-¡No hay manera! ¡El que nace vago, nunca da clavo!
-¿Qué? -se oyó a Tranquilona.
-Nada. Que se me han quitado las ganas de competir.

Y se acabó.


Vaca feliz

11 noviembre 2014

vaca felizEsto era un unicornio enamorado de un cíclope. Un día de primavera, en el campo, se lo soltó:

– Me vuelve loco tu ojo.

El cíclope, ruborizado, le respondió:

– Tu cuerno tampoco está mal.

Y una vaca que los oía desde la pradera de al lado, sonrió muy feliz.

– ¡Pues yo sí que debo ser atractiva, con el doble de todo!


El sentido de la vida

9 octubre 2014

gusanoEsto eran unos gusanos de la seda que se pasaba el día comiendo hojas de morera.
-Oye, ¿y cuál será el sentido de la vida? -preguntó en cierta ocasión el más inquieto de todos.
-Comer hojas de morera -aseguró el más glotón.
-Fabricar seda -respondió el más práctico.
-La metamorfosis -añadió el más pensativo.
Los demás dejaron de comer y miraron con asombro a este último. Hasta que el más viejo dijo:
-Hablamos de la realidad. ¡Déjate de fantasías!
Y siguieron comiendo hojas de morera.


La hormiga y la mosca

15 enero 2014

hormiga-rojaUna hormiga le dijo un día a una mosca:

-Las hormigas somos mucho más listas que las moscas.

-¿De veras?

-Las hormigas nos organizamos de miedo y estamos todo el día acarreando alimentos, a las órdenes de nuestro reina.

La mosca se rascó una pata que le picaba.

-Ya. Bueno. Nosotras es que no tenemos reina.

-¿Ah, no? ¿Y quién manda?

La mosca se encogió de alas.

-Nadie. Cada una andamos a nuestra bola.

-¡Qué horror! ¡Así no llegaréis a ninguna parte!

La mosca alzó al vuelo y dijo desde arriba.

-¿De veras?

Sin esperar respuesta, desapareció volando a toda pastilla.

La hormiga sonrió satisfecha, mientras regresaba arrastrando un pesadísimo grano de trigo:
-¡Qué suerte que tengo por haber nacido hormiga!