El buey

El buey no se movió cuando entró aquella pareja y se instaló a su lado. Al buey todo le daba igual. El buey no se movió cuando nació el Niño y empezaron a sonar músicas raras y efectos de luces de colores. El buey ni siquiera resopló cuando empezaron a entrar pastores y otras gentes para ver al recién nacido.

Pero cuando entraron los tres Magos y vio los regalos que llevaban, resopló.

-¡Caramba! Cuando mi vaca tiene sus terneros nunca nos dan ni los buenos días.

Y pensó, molesto, que en la siguiente vida se pediría tener solo dos patas y una corona de luz sobre la cabeza.

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