La princesa y sus dos gallinas

12 mayo 2013

foto princesa gallinasA la princesa Lucía le encanta ser princesa.

-Otros niños no saben qué serán de mayores. Pero una princesa, sí; desde que nace. De mayor seré reina. Ya está. ¡Je!

A la princesa Lucía le gusta pensar cosas así. Lo único que no le gusta de ser princesa es que a veces se siente demasiado sola.

-No hay otras princesas para hablar de nuestras cosas. Y las otras chicas, como soy princesa, hacen todo el rato reverencias y no se atreven a hablarme normal; o sea, como a cualquier otra chica.

Por eso un día su padre  le dijo:

-Para tu cumpleaños te compraré una mascota.

-¿Una mascota? –se extrañó Lucía.

-Sí, una animal de compañía, ya sabes. Se lleva mucho. ¿Quieres un perro, un gato, un loro…?

Lucía se quedó pensativa.

-¡Quiero dos gallinas!

Al rey casi se le cae la corona del susto.

-¡Cómo!

-Me gustan las gallinas. Van a su rollo. Y seguro que escuchan estupendamente cuando quiera contarles algo.

-¿Y tienen que ser dos?

-Por lo menos. Para que no se sientan tan solas como yo.

El rey se fue a hablar con la reina.

-Lucía necesita hermanos, me parece.

La reina se encogió de hombros.

-¡Uf! ¡Con la de líos que tenemos y lo caros que salen ahora los hijos…! De momento regálale las gallinas. Y de lo otro, ya veremos.

De ese modo fue como Lucía se convirtió en la primera princesa del mundo en tener de mascotas a un par de gallinas. Cuando se sentía sola, les contaba sus penas. Y ellas, muy educadas, le respondían con cacareos.


Obeso

8 abril 2013

obesoEsto era un hombre un poco obeso.

-Debería de cuidarse –le dijo un día el doctor.

-¿Lo dice por algo? –preguntó él, suspicaz.

-Con algún kilo menos, estaría usted mucho mejor.

-¡Mañana me pongo a dieta!

Al mes siguiente, volvió a la consulta y pesaba cuatro kilos  más.

-¿No se había puesto usted a dieta?

-Sí, pero he sido muy feliz estos días y a mi me engorda la satisfacción.

El doctor ser rascó la cabeza:

-¡Ah, caramba! Pues si es por eso, siga engordando usted y viva la obesidad.

Y sin recetarle nada, lo dejó marchar.


Mariano y el rey

25 febrero 2013

coronaEsto era un rey sin corona al que un día le llegó su primer ministro, muy alterado.

-¡Dimito, Majestad!

-Pero hombre, Maríano, ¿qué te sucede? -le dijo el rey, confianzudo y campechano.

-¡Estoy hasta la coronilla!

El rey rió de buen grado.

-¿Lo ves? ¿Por qué crees que yo soy un rey sin corona?

El primero ministro lo miró perplejo.

-No entiendo…

-Yo, corona; tu, coronilla… ¿No lo coges?

El primer ministro volvió a su despacho, murmurando entre dientes:

-¡Esto es la monda! Hasta el rey se cree un chistoso.

El rey se recostó en su sillón y murmuró cuando volvió a quedar solo:

-Con éstos, o te haces el tonto o te la preparan…

Y colorín, colorado.


Un lobo en la farmacia

11 febrero 2013

lobo-2Esto era un lobo que entró en una Farmacia.

-¿Tiene algo para el dolor de dientes?

-Claro. Tomese estas pastillas.

El lobo abrió la caja, cogió una y se la tragó.

-¿Y tiene algo para afilar los colmillos?

-Claro. Mire, pruebe con esta lima.

El lobo se limó y afiló los colmillos allí mismo. Después se comió al farmaceútico.

Salió más contento que un ocho.

-Da gusto estos sitios donde te quitan los males y te dan de comer.


El lobo vegetariano

8 enero 2013

lobo vgetarianoEsto era un lobo que no comía carne. No la podía soportar. No le gustaba. Si veía un rebaño, las ovejas se asustaban, pero él también.

-¡Uf, qué asco! No me comería eso en la vida.

Lo que le gustaba a aquel lobo eran las verduras. Eso le chiflaba. Y en cuanto veía un huerto bien cultivado, se lanzaba en plancha sobre las lechugas.

Las lechugas gritaban:

-¡Socorro, socorro…!

Pero él ni siquiera las oía, porque los vegetales no hablan en la misma onda que los animales y por eso no pueden comunicarse.

-¡Qué ricas!

Se comía todas las que podía y dejaban los huertos hechos una pena. Cuando se iba, el hortelano enterraba llorando los restos de las lechugas muertas, rezaba por las ausentes y calmaba a las pocas supervivientes.

-Con un poco de suerte, no volveremos a verlo. Es el único lobo vegetariano que existe en el mundo.

-¡Que fatalidad! –Exclamaba una vieja lechuga-. ¡Que los dioses de las verduras lo castiguen por no conformarse con comer a sus semejantes!

-Amén.

Y el pobre lobo, ni comiendo verduras, logró tener buena fama.


Los números de 2012

31 diciembre 2012

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Unos 55,000 turistas visitan a Liechtenstein cada año. Este blog ha sido visto cerca de 270.000 veces en 2012. Si fuera Liechtenstein, se necesitarían alrededor de 5 años para que todos lo vean. Tu blog tuvo más visitas que un pequeño país en Europa!

Haz click para ver el reporte completo.


Santa Claus y el niño que se pasó de listo

10 diciembre 2012

Santa Claus cartasSanta Claus se puso las gafitas encima de la nariz y empezó a leer la montaña de cartas que le acaba de dejar el cartero, como cada día.

Todas eran parecidas: “He sido muy bueno y obediente y por eso te pido Esto, Lo Otro y Lo De Más Allá”.

Santa Claus acababa de leer cada carta, le ponía el sello de “Leído” y pasaba a la siguiente. Todo a una velocidad vertiginosa, pues al día siguiente le llegaría otra montaña y había que leerlas todas.

Total, que llevaría leídas mil o mil quinientas, cuando una atrajo su atención. Decía: “He sido muy listo y he hecho creer a todos que me portaba bien, así que te pido, Santa Claus, que me traigas Esto, Lo Otro y Lo De Más Allá”.

Santa Claus miró asombradísimo la carta y la leyó más de una vez.

-¡Pero, bueno…”

Santa Claus preparó para ese niño un paquete en el que estaban las cajas brillantes de todo lo que había pedido. En su interior, sin embargo, solo había una nota. En ella se leía: “Como yo soy tan listo como tu, te he hecho creer que me portaba bien trayendo lo que pedías. Pero ya ves que no hay nada en el interior. Cuando aprendas a diferenciar ser y fingir, interior y exterior, me vuelves a escribir”.


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