El río Tacaño

25 octubre 2013

tigre 22Esto era una vez un tigre al que se le borraron las rayas. Fue al pasar un río. Entró en él con rayas  y salió sin ninguna, con la piel de un solo color.

-Caramba. ¿Qué puede haber pasado?

Decidió volver al río y atravesarlo de nuevo, pero a la inversa. O sea, entró en él sin rayas. Y cuando salió al otro lado las tenía de nuevo.

-¡Venga ya! ¡Esto no puede ser!

Corrió hacia la óptica de su buen amigo el puma Gilberto,

-¡Mírame los ojos, Gilberto!

El óptico se los miró bien mirados.

-Los tienes perfectamente, Nicolás -que era como se llamaba el tigre.

Su amigo lo miró deprimido.

-Pues en el río me veo con rayas en un lado y sin ellas en el otro.

El óptico soltó una carcajada.

-¡Jajajaja…! Eso es porque cruzas el río Tacaño. ¿Sabes por qué lo llaman así?

-No.

-Porque siempre se queda con algo de quienes lo atraviesan. Aunque si vuelves de inmediato, está obligado a devolver lo cobrado, tal y como marca la ley.

El tigre Nicolás no volvió a cruzar nunca un río. Por si todos se llamaban Tacaño.