Un lobo en la farmacia

lobo-2Esto era un lobo que entró en una Farmacia.

-¿Tiene algo para el dolor de dientes?

-Claro. Tomese estas pastillas.

El lobo abrió la caja, cogió una y se la tragó.

-¿Y tiene algo para afilar los colmillos?

-Claro. Mire, pruebe con esta lima.

El lobo se limó y afiló los colmillos allí mismo. Después se comió al farmaceútico.

Salió más contento que un ocho.

-Da gusto estos sitios donde te quitan los males y te dan de comer.

El lobo vegetariano

lobo vgetarianoEsto era un lobo que no comía carne. No la podía soportar. No le gustaba. Si veía un rebaño, las ovejas se asustaban, pero él también.

-¡Uf, qué asco! No me comería eso en la vida.

Lo que le gustaba a aquel lobo eran las verduras. Eso le chiflaba. Y en cuanto veía un huerto bien cultivado, se lanzaba en plancha sobre las lechugas.

Las lechugas gritaban:

-¡Socorro, socorro…!

Pero él ni siquiera las oía, porque los vegetales no hablan en la misma onda que los animales y por eso no pueden comunicarse.

-¡Qué ricas!

Se comía todas las que podía y dejaban los huertos hechos una pena. Cuando se iba, el hortelano enterraba llorando los restos de las lechugas muertas, rezaba por las ausentes y calmaba a las pocas supervivientes.

-Con un poco de suerte, no volveremos a verlo. Es el único lobo vegetariano que existe en el mundo.

-¡Que fatalidad! –Exclamaba una vieja lechuga-. ¡Que los dioses de las verduras lo castiguen por no conformarse con comer a sus semejantes!

-Amén.

Y el pobre lobo, ni comiendo verduras, logró tener buena fama.

Terencio y el lobo

Esto era un lobo que tenía asustadísimo al rebaño del bueno de Terencio, el hijo de la señora Terenciana.

-¿Y cómo es que tiene tan asustadas a tus ovejas? ¿Cuántas ha comido ya? –Le preguntó un día la señora Terenciana a su hijo.

-No ha comido ninguna, madre. Solo es que espera al rebaño escondido tras cualquier matorral y cuando pasamos desprevenidos, da un gran salto gritando “¡¡¡Tras!!!”. Y todas se llevan un susto de muerte. Incluso yo.

A la señora Terenciana no se le han cerrado los ojos aún, de tanto como los abrió.