El ladrón recompensado

9 enero 2014

213xEsto era un rey que tenía un dolor fuerte, fuerte.

–Daré una gran recompensa a quien me lo QUITE -aseguró.

Y la recompensa se la llevó… ¡El mayor ladrón del reino!

–¿Quien mejor que yo para QUITAR algo? -aseguró el ganador a cuantos quisieron oírle.

(En algunas zonas de España, quitar es sinónimo de robar)

 


El perro que quería ser gente (I)

6 noviembre 2013

odieEsto era un perro que quería ser gente. Fue a ver a un experto en lenguajes.

-Enséñame a hablar como los hombres.

-¿Para qué? Ladras muy bien.

-Quiero ser hombre.

-¿Pudiendo ser perro? Al siquiatra deberías de ir.

Y el experto en lenguajes no quiso hablar más con él.

(Continuará)


La desgracia de ser normal

12 octubre 2013

alto_pekeUn hombre muy alto le dijo un día a un hombre bajito:

-Yo puedo jugar al baloncesto mejor que tu.

-¿Por qué?

-Porque estoy más cerca de la canasta.

El hombre bajito rió y le dijo al hombre alto:

-Pero yo puedo jugar al golf mejor que tu.

-¿Por qué?

-Porque estoy más cerca del agujero.

Y un hombre de estatura mediana que los escuchaba, preguntó:

-¿Y para mi qué? ¿No hay nada?

El hombre altísimo y el hombre bajísimo lo miraron con pena:

-¡Bah! Tu solo eres normal.


El alto ejecutivo bajito

7 julio 2013

1260175179Ia19AiEsto era un alto ejecutivo de metro y medio.

-Señoras, señores, deben ustedes obedecerme o les echo -dijo un día, en un reunión interna con sus colaboradores.

-¿Por qué? -preguntó su adjunto económico, que media 1,70.

-Porque yo soy un alto ejecutivo y ustedes están por debajo de mi.

El gerente, que medía 1,80, intervino.

-¿Puede repetir?

-Con mucho gusto -dijo el alto ejecutivo-. Si no me obedecen todos en todo los echo porque ustedes no están a mi altura en la empresa.

-¡Todos en pie! -ordenó el jefe de Medios, que medía 1,77, dando ejemplo.

Todos, salvo el alto ejecutivo, se pusieron en pie, en torno a la gran mesa ovalada de las reuniones importantes.

-Usted también, por favor -pidió el jefe de Medios al alto ejecutivo que presidía el encuentro.

El alto ejecutivo se puso en pie. Con su metro y medio, casi todos le sacaban al menos la cabeza.

-Y ahora repita eso de que está por encima de todos nosotros….

El alto ejecutivo, rojo de ira, los echó a todos de la empresa. Pero todos se fueron llorando de la risa.

Y FIN. Ji.


Obeso

8 abril 2013

obesoEsto era un hombre un poco obeso.

-Debería de cuidarse –le dijo un día el doctor.

-¿Lo dice por algo? –preguntó él, suspicaz.

-Con algún kilo menos, estaría usted mucho mejor.

-¡Mañana me pongo a dieta!

Al mes siguiente, volvió a la consulta y pesaba cuatro kilos  más.

-¿No se había puesto usted a dieta?

-Sí, pero he sido muy feliz estos días y a mi me engorda la satisfacción.

El doctor ser rascó la cabeza:

-¡Ah, caramba! Pues si es por eso, siga engordando usted y viva la obesidad.

Y sin recetarle nada, lo dejó marchar.


Las libélulas de Santa Claus

14 noviembre 2012

La reina de las libélulas fue un día a ver a Santa Claus.

-En nombre de mi gente, vengo a protestar -le dijo.

-¿Por qué? -se extrañó Santa Claus.

-No es normal que si necesitas seres capaces de volar para transportar los regalos de Navidad, llames siempre a los renos.

Santa Claus se rascó la barba, perplejo.

-Es la tradición…

-Estas próximas Navidades queremos que sean libélulas las que tiren de tu trineo.

-¡Sois pequeñitas! ¡No tendréis fuerzas! -dijo San Nicolás, que es como se dice en español Santa Claus.

-Déjanos y verá.

Papá Noel, que es como llaman los franceses a Santa Claus, no quiso discutir y le dijo que bueno. Pero que antes quería  hacer una prueba para ver si de verdad podían las libélulas con el peso de su trineo lleno de regalos.

El día acordado, Santa Claus cargó su trineo hasta los topes. Llegó de inmediato la reina de las libélulas, seguida de todas las libélulas del mundo.

-¿A cuáles has encargado la tarea? -preguntó Santa Claus.

La reina de las libélulas sonrió:

-A todas, naturalmente. Incluyéndome a mi.

Y todas las libélulas del mundo, millones y millones de libélulas, se agarraron unas a otras, se ataron al trineo de Santa Claus y lo levantaron del suelo como si fuese un pluma.

-¡Vaya, no me lo puedo creer! -exclamó Santa, al verse volando.

-¡La unión hace la fuerza y no solo el tamaño de cada cual! -gritó la reina de las libélulas.

-¡Jo, jo, jo…!

Y aquel año, en efecto, los renos de San Nicolás o Papá Noel o Santa Claus pudieron irse de vacaciones en Navidad.


La princesa y el peine

29 octubre 2012

Esto era una princesa muy, pero que muy caprichosa. Tenía a sus papás hasta la mismísima corona real con sus caprichos. Un día le dijeron:

-Tu problema es que no sabes ni lo que vale un peine.

-¿Y qué vale un peine? –preguntó ella.

-Depende de su calidad –respondió la reina.

La princesa rió:

-¡Ja! ¡Vosotros tampoco sabéis!

El rey suspiró:

-A ver, hija. Solo era una forma de hablar. Queremos decir que tu problema es que has nacido en un palacio y no tienes ni idea del valor de las cosas en general.

La princesa se quedó pensativa.

-¿Y cuál es el valor de las cosas en general?

-Pues depende de cada cosa –le respondió su mamá.

La princesa rió:

-¡Ja! ¡Vosotros tampoco sabéis!

Los reyes se miraron:

-A esta hay que casarla cuanto antes y que se la lleven de aquí.

-Será la mejor, sí.

Pero la princesa caprichosa se marchó tan feliz y gritando:

-¡Os gané, os gané! ¡Soy más lista que vosotros! ¡Os gané…!