El elefante y la golondrina

Elefante 2.jpgUn día se le atascó la trompa a un elefante y, nada, que no funcionaba. Fue al Centro de Salud a ver qué pasaba. La doctora, tras hacerle una radiografía, le dijo:

-Pues, nada, que una golondrina ha hecho nido dentro de tu trompa. Por eso no tira y se atasca.

-¿Y qué hago? -preguntó el elefante.

– ¡Ah! –Exclamó la médica, encogiendo los hombros-. Eso es cosa tuya y de la golondrina.

Y el pobre elefante, como era un buenazo y adoraba a los animales, se pasó varios meses esperando a que llegara la época en que las golondrinas emigran a otro país.

Caza mayor

Esto era un elefante que dijo un día:

-Me voy a cazar reyes

-¿¿Qué?? -barritaron con escándalo todos sus colegas de trompa.

-Sí, qué pasa. Me gusta la caza mayor. Y no hay mayor caza que la de reyes.

Lo tuvieron que encerrar, porque en la selva son muy serios para estos asuntos  y no dejan salir, así como así, a cazar.

Hombre, salvo los carnívoros, que tienen licencia, pero solo si hay hambre.

El rey cazador

Esto era un rey que se fue a cazar elefantes, pero resulta que nunca había visto ninguno. Total, que va por la selva con su escopeta, se encuentra con uno y le pregunta:
-Oye, bonito, ¿tu sabes si por aquí hay elefantes?
El elefante, no se sabe si por listo o por “gallego”, le preguntó a su vez:
-¿Para?
-Soy cazador -dijo el rey, todo ufano, mostrándole su arma- y voy a ver si cazo alguno.
-¿Y no sabes cómo es un elefante? -le preguntó el elefante.
-Ni idea. Nunca he visto ninguno.
-Pues, mira, son poco más grandes que tu, pero van a cuatro patas y tiene muchísimo pelo en torno al cuello. Es fácil cazarlos, porque ellos no atacan nunca. Te acercas todo lo que quieras, que no te harán nada.
-¿Y dónde hay? -preguntó el rey, contentísimo.
-Detrás de aquellos árboles hay muchos. Vete tranquilo a cazarlos.
Y el rey, contento y confiado, se metió en medio de un grupo de leones sin parar de sonreír.
No llegó a disparar ni una vez. ¡Mecachis!