LA TORTUGA

14 enero 2016

ortuga-pEsto era una tortuga de 300 años, que fue un día al médico.

-¿Qué le duele, señora?

-La edad.

El médico se puso a escribir una receta y se la tendió.

-Tómese tres al día.

-¿Y de qué son las pastillas?

-De “relativina”, señora. 300 años son muchos para algunos seres, pero no para usted. Con las pastillas se dará cuenta de que todo es relativo y de que en realidad una tortuga de su especie a esa edad apenas está empezando la vida.

La tortuga se fue muy asombrada y murmurando:

-¡Ay que ver lo que saben los médicos de hoy en día!


Dos tortugas

11 febrero 2015

tortuga_5181302_stdEsto era una tortuga perezosa. Se llamaba Tranquilona. Un día se encontró con otra tortuga hiperactiva, que se llamaba Lanervios,
-Te echo una carrera -le dijo Lanervios a Tranquilona.
-Vale. Pero a la inversa.
Lanervios la miró perpleja.
-¿Qué es una carrera a la inversa?
-Gana quien más corre pero menos avanza.
Lanervios se puso de los nervios.
-¡Me tomas el pelo!
-¿Qué pelo? No tienes.
Lanervios no aguantó más:
-Empezamos la carrera a la de tres. ¡Uno, dos y tres!
Salió disparada. O sea, a cien milímetros a la hora, por lo menos. Tranquilona se dio la vuelta.
-¿Pero adónde vas? -le gritó Lanervios.
-Quién más corra pero menos avance… ¿Recuerdas? Si voy en dirección contraria, no avanzaré. Corra o no corra.
Lanervios se detuvo y resopló.
-¡No hay manera! ¡El que nace vago, nunca da clavo!
-¿Qué? -se oyó a Tranquilona.
-Nada. Que se me han quitado las ganas de competir.

Y se acabó.


Vaca feliz

11 noviembre 2014

vaca felizEsto era un unicornio enamorado de un cíclope. Un día de primavera, en el campo, se lo soltó:

– Me vuelve loco tu ojo.

El cíclope, ruborizado, le respondió:

– Tu cuerno tampoco está mal.

Y una vaca que los oía desde la pradera de al lado, sonrió muy feliz.

– ¡Pues yo sí que debo ser atractiva, con el doble de todo!


El sentido de la vida

9 octubre 2014

gusanoEsto eran unos gusanos de la seda que se pasaba el día comiendo hojas de morera.
-Oye, ¿y cuál será el sentido de la vida? -preguntó en cierta ocasión el más inquieto de todos.
-Comer hojas de morera -aseguró el más glotón.
-Fabricar seda -respondió el más práctico.
-La metamorfosis -añadió el más pensativo.
Los demás dejaron de comer y miraron con asombro a este último. Hasta que el más viejo dijo:
-Hablamos de la realidad. ¡Déjate de fantasías!
Y siguieron comiendo hojas de morera.


La hormiga y la mosca

15 enero 2014

hormiga-rojaUna hormiga le dijo un día a una mosca:

-Las hormigas somos mucho más listas que las moscas.

-¿De veras?

-Las hormigas nos organizamos de miedo y estamos todo el día acarreando alimentos, a las órdenes de nuestro reina.

La mosca se rascó una pata que le picaba.

-Ya. Bueno. Nosotras es que no tenemos reina.

-¿Ah, no? ¿Y quién manda?

La mosca se encogió de alas.

-Nadie. Cada una andamos a nuestra bola.

-¡Qué horror! ¡Así no llegaréis a ninguna parte!

La mosca alzó al vuelo y dijo desde arriba.

-¿De veras?

Sin esperar respuesta, desapareció volando a toda pastilla.

La hormiga sonrió satisfecha, mientras regresaba arrastrando un pesadísimo grano de trigo:
-¡Qué suerte que tengo por haber nacido hormiga!


El río Tacaño

25 octubre 2013

tigre 22Esto era una vez un tigre al que se le borraron las rayas. Fue al pasar un río. Entró en él con rayas  y salió sin ninguna, con la piel de un solo color.

-Caramba. ¿Qué puede haber pasado?

Decidió volver al río y atravesarlo de nuevo, pero a la inversa. O sea, entró en él sin rayas. Y cuando salió al otro lado las tenía de nuevo.

-¡Venga ya! ¡Esto no puede ser!

Corrió hacia la óptica de su buen amigo el puma Gilberto,

-¡Mírame los ojos, Gilberto!

El óptico se los miró bien mirados.

-Los tienes perfectamente, Nicolás -que era como se llamaba el tigre.

Su amigo lo miró deprimido.

-Pues en el río me veo con rayas en un lado y sin ellas en el otro.

El óptico soltó una carcajada.

-¡Jajajaja…! Eso es porque cruzas el río Tacaño. ¿Sabes por qué lo llaman así?

-No.

-Porque siempre se queda con algo de quienes lo atraviesan. Aunque si vuelves de inmediato, está obligado a devolver lo cobrado, tal y como marca la ley.

El tigre Nicolás no volvió a cruzar nunca un río. Por si todos se llamaban Tacaño.


El hipopótamo bailarín

14 agosto 2013

hipo 3Érase una vez un hipopótamo que quería ser bailarín.

— ¿Qué tipo de bailarín? –le preguntó extrañado el asesor laboral que habían contratado aquel año en la selva.

— Ballet clásico. Eso es lo que quiero bailar.

— ¡Mi madre! –Exclamó el asesor, sin poder contenerse.

— ¿Qué pasa? ¿Algún problema?

— No, no, no. En absoluto. El rey de la selva ha dicho que cada uno debe poder ser lo que desee. Si tu quieres ser bailarín de ballet clásico, lo serás. La semana que viene empezarán tus clases.

— ¡Yuhuuuuuu…! –Gritó el hipopótamo, mientras volvía a su río, loco de alegría.

Y el asesor laboral, en cuanto quedó sólo, llamó por teléfono.

—¡Necesito una malla gigante de ballet!

— ¿Cómo de gigante?

— Como para un hipopótamo.

— ¡Uf! No sé si tendré arañas suficientes…

—  ¿Arañas?

— Claro. ¿Quién se cree usted que teje y teje con más calidad?

— Pues contrata las arañas que haga falta. Pero el lunes necesito tener el pedido.

— ¡Vale, vale!

Y colorín, colorado; a la semana siguiente el hipopótamo bailarín apareció “mallado”.