La princesa despeinada

Esto era una princesa que mandó llamar a palacio a la mejor de las peluqueras del reino:

-Si me peinas bien, te colmaré de riquezas –le dijo.

La peluquera la miró fijamente, meditando con profundidad su respuesta. La princesa era conocida por su crueldad. Y en su afirmación iba implícito que si la peinaba mal podía acabar en las mazmorras o arrojada por un acantilado.

-Hagámoslo de otra forma –respondió por fin-. Si os peino mal, acabaréis con mi vida.

La princesa la miró desdeñosa:

-No veo diferencia. Así que de acuerdo. Empieza.

La peluquera se dio la vuelta, para marcharse:

-Ni hablar. No os peino, así no puedo hacerlo mal y por tanto no podéis acabar con mi vida. Habéis dado vuestra palabra.

Y antes de que la princesa pudiera asimilar tales palabras, la peluquera se esfumó y nunca más volvió a ser vista en el reino.

Una respuesta a La princesa despeinada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: