El piojo

Esto era un piojo muy picajoso. Se picaba por cualquier tontería.

-¡Qué grande eres! –le decía por ejemplo un amigo.

Y el piojo saltaba de inmediato:

-¡Mentira! Jamás seré grande ni lo quiero ser.

O le decía otro, al cruzarse con él:

-Qué bien te veo, piojillo.

-¡Mentira! Soy pequeñajo y nadie me puede ver bien.

Hasta que un día, un pariente le dijo:

-Oye, si eres un piojo y lo tuyo es picar a otros, ¿se puede saber por qué te picas tu con tanta facilidad?

El piojo se encogió de  hombros:

-Me van los piques. De modo que cierra el pico. O vete a la mina a picar.

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