Dos sombras

Esto era la sombra de un hombre que se encontró con la sombra de un oso.

-Te veo un poco gorda -dijo la primera.

-De eso nada. Es que yo soy la sombra de un ser más grande que el tuyo.

-¡Ah, vaya! Perdona. ¿Y  da mucho trabajo tu oso?

-No, se pasa la mitad del año durmiendo. ¿Y el tuyo?

-El mío es aun más cómodo. Como está preso, no ve el sol más que algunos minutos al día.

-O sea, que te das la gran vida.

-Sí, creo que acabaré tan gorda como la sombra de un oso.

-¡No te doy un mamporro porque las sombras no tenemos materia, que si no…!

Y la sombra del oso volvió con su oso, mientras la sombra del hombre regresaba a la “trena”; o sea, a la cárcel.

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