Por qué Melchor va el primero

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El rey Baltasar no estaba de acuerdo
con el orden de la caravana.
-Yo debería de ir el primero.
El rey Gaspar no estaba de acuerdo
con el orden de la caravana
-Yo debería de ir el primero.
El rey Melchor se paró y dijo:
-¿Se puede saber por qué no vamos uno al lado de otro,
de modo que los tres vayamos en cabeza?
Se miraron Baltasar y Gaspar:
-La verdad es que Melchor se merece ir el primero.
Y siguieron la Estrella, hasta Belén,
Melchor el primero,
Gaspar y Baltasar detrás.

18 comentarios en “Por qué Melchor va el primero

  1. JULI, NICO Y JIMENA dijo:

    NOS GUSTÓ MUCHO ESTA HISTORIA. LA COMPARTIMOS EN FAMILIA Y NOS PARECE QUE DEJA UN LINDO MENSAJE. GRACIAS POR REGALARNOS ESTOS LINDOS CUENTOS.

  2. anonimo dijo:

    aunke la historia muestra la admiracion a la inteligencia de melchor, tiene su lado malo, esta bajando el nivel de baltazar a una mala persona, porke muestra en el un alto de egoismo y desprecio a sus colegas, asi ke no me pudo conmever

  3. Daniel dijo:

    Disculpen pero no son Reyes, sino simplemente hombres sabios “magos” (tampoco que se lo confundan con hechiceros o que hacen algun tipo de magia) En fin busquen un poco de información al respecto,(la verdadera), para que entiendan mejor la postura acerca de los Reyes Magos…

  4. Pedro dijo:

    …un telescopio
    Mientras le lanzaba piedras y palos al mango que estaba en el centro del oscuro solar, en medio de la noche fría y llena de punticos de luz,como los del techo de su cuarto, se quedó contemplando las estrellas. Y decidió qué le pediría al niño Jesús ese año.
    Llegó el 24. Y como todos los años, se dijo y se prometió, firmemente, que este año sí lo esperaría despierto para descubrir quién era realmente el Niño Jesús. Sin embargo, siempre se quedaba dormido en la salita y amanecía en su cuarto. E inmediatamente. se asomaba debajo de la cama y conseguía lo que le había pedido, que, invariablemente, era un carrito de madera con ruedas de chapas.Pero, este diciembre, la pequeña radio que un día su papá le había traído su mamá, único objeto de lujo en el miserable rancho, lo distrajo y le hizo cumplir su promesa.
    La madre, que se había quedado dormida, rendida por el cansancio, se despertó sobresaltada por el llanto de su hijo. Se incorporó, se dirigió hasta el rincón donde estaba el niño chorreando lágrimas que se confundían con el jugo amarillo del mango, y le preguntó: Y el muchacho que con una mano se estrujaba un ojo, le señaló la radio con la otra, donde tenía una fruta a medio comer. Y le dijo llorando: <¡Qué mataron al Niño Jesús!" En el momento en que el rostro de la mujer se iluminó, como la superficie de un pozo cuando la toca cualquier partícula, con una sonrisa que desapareció apenas esbozada, como las ondas del pozo al llegar a la orilla,el locutor dijo:
    Del pecho de la mujer brotó un quejido corto y frágil, como si fuera el último que le quedara dentro, y cayó. Produciendo ese ruido opaco y odioso como el de las frutas maduras al estrellarse contra la tierra húmeda.
    Pedro Querales. Del libro “Fábulas urbanas”.

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