LA LAGUNA

24 marzo 2012

Un sapo se enamoró una vez de una rana y le pidió matrimonio. La rana le dijo que no, porque estaba enamorada de una serpiente de agua. Pero la serpiente de agua estaba loca por un junco de ribera. El junco de ribera no le hacía ni caso porque estaba loco por un ruiseñor que solía ir a la laguna a beber. El ruiseñor era un pájaro de cuidado que solo pensaba en si mismo y mataba de disgustos al junco, el cual tenía tristísima a la serpiente acuática, la cual tenía muy disgustada a la rana, quien acabó volviendo melancólico al sapo.

Sin lugar a dudas, aquella laguna estaba gafada.



El sapo que no se gustaba

2 febrero 2012

Esto era un sapo que quería ser rana. Se miraba al espejo y decía:

-Caramba, no somos tan distintos. Con un par de cambios…

Y se puso en manos del mejor cirujano plástico de su charca.

Tres meses y una buena ruina después, se encontró con un amigo:

-Hola, Simón.

El amigo lo miró con extrañeza y desconfianza.

-¿Nos conocemos?

Y el sapo que quiso ser rana no le dijo ni que sí ni que no. Pero se fue más feliz que un ocho, porque su amigo no había visto al mirarlo el sapo que había sido hasta entonces.

-Solo me falta aprender a croar…  -concluyó, con optimismo.


El beso

13 septiembre 2007

sapo.pngÉrase una vez una princesa que en cierta ocasión vio un repulsivo sapo en su jardín.

Sin dudarlo, lo levantó y le dio un beso sonoro, por si era rana y en su interior dormía un príncipe hechizado.

El sapo se enamoró y desde entonces no para de perseguirla:

-¡Otro beso, por caridad!


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.