Érase una vez una princesa tontísima que le pidió a su padre la luna.
Y él le dijo:
-Vale, pero primero sube a ese olivo y bájame una aceituna.
Ella no quiso y se marchó enfurecida.
Otro día pidió una diadema de estrellas.
Y le dijo el rey:
-Vale, pero antes vete a por uvas y trae un racimo de ellas.
Ella no quiso y se marchó enfurecida.
Otro día pidió un trono que volara.
Y el rey, aburrido, le dijo que se hiciera mirar lo que le pasaba.
Ese día la princesa tontísima se quedó asombradísima y algo cambió en su cabeza, porque decidió ser listísima.
Moraleja: la buena educación empieza por decir no. ¿No?
Escrito por Braulio Llamero 






