Cuatro osos

23 febrero 2012

Un oso solitario encontró un día a otro oso.

-Hola, ¿estás solo?

-A ver. Con los osos nadie quiere estar.

-¿Por qué será?

-Porque cuando nos ponemos a comer no dejamos nada para los demás.

-Pero eso puede cambiar. ¿Qué tal si tu y yo seguimos juntos un tiempo para comprobarlo.

-Vale.

Algún tiempo después, uno de los osos cazó una foca y se la comió, sin esperar al amigo. Cuando este se enteró, le dijo:

-¿Cómo? ¿Te comiste tu solo la foca entera sin esperarme?

-No, no. Yo solo, no. Vinieron otros dos osos y compartimos la comida.

-¿Y dónde estás esos otros dos osos?

El so se miró la barriga, abultada como una luna llena.

-Dentro de mi. Mi apetito siempre es el triple de lo normal.

Y el oso solitario volvió a serlo, al marcharse el otro oso apresurada y rápidamente de allí.


Tres osos

22 febrero 2012

Esto era un oso que se enamoró de una osa y tuvo un osito.

-¿Eres feliz? -le preguntó un día la osa.

-Multiplicado por tres -respondió el oso.

Y osaron acariciarse otra vez.


Un oso

14 febrero 2012

Esto era un oso que no quería despertar de su letargo invernal.

-La vida ahí fuera está difícil, no salgo -le dijo, somnoliento, al amigo que lo fue a despertar.

-La vida ahí fuera está difícil, compadre, es verdad.

-Por eso voy a seguir durmiendo.

-No. No por eso me seguirás: porque ahí fuera, aunque difícil, hay vida, y aquí dentro solo hay letargo invernal. O sea, nada en realidad.


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