Erase que se era una bruja muy mala y un hada muy buena.
Se encontraron un día e hicieron lo lógico: la bruja lanzó un conjuro y transformó al hada en bruja malísima; y el hada agitó su varita para que la bruja fuese de pronto un hada buena.
Con lo cual este cuento podría haber empezado por el final, en vista del resultado.
Escrito por Braulio Llamero 





