El loro enamorado

En cierta ocasión, un loro se enamoró de una lora.

-Daría mi vida por darte un beso -le soltó.

Y la lora respondió con asombro:

-¡Pero si las aves no tenemos labios!

-¿Y qué?

-Pues que sin labios no se puede besar.

El loro enamorado se rascó la barriga.

-¡Oh, vaya! Pues daría mi vida porque nos diéramos un pico,

(Y de ahí lo de “darse un pico”, que dicen los jóvenes de ahora, cuando se besan, pero de modo breve y superficial: ¡menudos pájaros!)

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4 respuestas a El loro enamorado

  1. Anónimo dice:

    Jajaja. Estás muy romántico últimamente Braulio, entre milbesos y este, jajaja.

  2. Braulio Llamero dice:

    Me alegra ver que te divierto, R. ;-)

  3. Anónimo dice:

    Se dice la lora, no la loro.

    La yegua y no la caballo.
    La pAjara y no la pAjaro, etc.

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