Cuentan de un sabio que un día
jugo a las quinielas y no acertó ni un resultado.
Su queridísima esposa se apresuró a pedir el divorcio.
Inapelable motivo alegado:
fraude en el momento de contratación.
Esta entrada fue publicada el a las Viernes 14 de Septiembre de 2007 y está archivada bajo las categorías Relatos, cuentos, minicuentos, sabio. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
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21 Julio 2008 a las 7:38 pm |
Sabio como el que más. Puso a prueba el amor que su mujer sentía hacia él. y vaya si obtuvo respuesta…