Cuentan de un sabio que un día
jugo a las quinielas y no acertó ni un resultado.
Su queridísima esposa se apresuró a pedir el divorcio.
Inapelable motivo alegado:
fraude en el momento de contratación.
Esta entrada fue publicada el
14 Septiembre 2007 en 4:11 pm y está archivado en Relatos, cuentos, minicuentos, sabio. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed.
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