Érase una vez una princesa que en cierta ocasión vio un repulsivo sapo en su jardín.
Sin dudarlo, lo levantó y le dio un beso sonoro, por si era rana y en su interior dormía un príncipe hechizado.
El sapo se enamoró y desde entonces no para de perseguirla:
-¡Otro beso, por caridad!
Esta entrada fue publicada el
13 Septiembre 2007 en 5:31 pm y esta archivado en Relatos, cuentos, minicuentos, princesa, rana, sapo. Puede acompañar las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0 feed.
Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.
28 Marzo 2008 en 7:38 pm
que padre ese si me gusto