Érase una vez una princesa que en cierta ocasión vio un repulsivo sapo en su jardín.
Sin dudarlo, lo levantó y le dio un beso sonoro, por si era rana y en su interior dormía un príncipe hechizado.
El sapo se enamoró y desde entonces no para de perseguirla:
-¡Otro beso, por caridad!
Esta entrada fue publicada el a las Jueves 13 de Septiembre de 2007 y está archivada bajo las categorías Relatos, cuentos, minicuentos, princesa, rana, sapo. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.
28 Marzo 2008 a las 7:38 pm |
que padre ese si me gusto
20 Agosto 2009 a las 4:58 am |
este minicuento es muy bueno gracias por hacerlo.