Un vendedor de libros llamó un día a una puerta.
-¿Quiere libros bonitos?
-Lo siento, pero soy escritor. Y como comprenderá no tengo tiempo de leer.
***
Un vendedor de libros llamó un día a otra puerta:
-¿Quiere libros bonitos?
-¡Con vendedor incluído!
Eso dijo la lectora voraz y casi se lo comió.
***
Un vendedor de libros llamó otro día a una puerta distinta:
-¿Quiere libros bonitos?
-¡Oh, lo lamento, pero me han prohibido leer?
-¿Quién?
-Mi televisor.







mi televisor…EXACTO!
el cuento de vendedor de libros dice lo mismo que yo pienso me encanta el televisor y no me gusta leer!
jaja es verdad… aunque leo un poco no me gusta y prefiero ver tv o estar en el pc